domingo 13 de mayo de 2007

levedad.


Hace unos momentos leía el ultimo post del blog de un amigo.

http://spascalq.blogspot.com

Fue curioso. La muestra perfecta de como los seres humanos nos complicamos, nos doblamos y contorcionamos para hacer que nuestros sueños se cumplan. Pero ¿que obtenemos al final? Tenemos lo que queremos. Tenemos por lo que luchamos... ¿Pero eso es todo? ¿Seremos felices?
Particularmente no lo creo. Tenemos momentos de grandeza. Momentos en que nos sentimos completos. La vida esta llena de ellos, y lo curioso es que esos momentos no son los que creemos que nos harán felices. Esos momentos son los mas simples. Los mas sencillos.

"Los seres humanos siempre tratamos de alejarnos de nuestra naturaleza. Nacemos como seres leves, sin importancia, y aun así, pasamos la vida entera tratando de adquirir algo de peso al estudiar una carrera, tener una familia, mortificarnos con metas... etc. Podemos morir en un segundo y todos los sacrificios y preocupaciones terminarían quedando en el olvido.
La vida es vida. Vivela, y no lo pienses. Salga la cuerda. Toca la puerta. Roba el beso. Compra el auto. Rompete un brazo. Canta en publico. Escribe un libro. Pinta un auto retrato... busca esos momentos, en lugar de complicar los momentos que ya tienes."

... ese fue el mejor comentario que se me pudo ocurrir para su post. Y es que en realidad, cuando nos damos cuenta de lo pequeños que somos todo deja de tener importancia hasta caer en lo patético. Nuestra existencia esta basada en un conjunto de huesos adheridos a unos músculos. Unos cuantos litros de sangre. Un Dios necesariamente creado. Y un destino que nadie se atreve a buscar para no sentirse decepcionado. Aprovecha lo que tienes, y no compliques lo que quieres tener.

¿Somos tan leves al punto de no tener importancia? Brindo por eso.

miércoles 2 de mayo de 2007

memorias del subsuelo.



“No; tu no eres grande ni generoso. Tu no estas lleno de ese supuesto amor a las criaturas. Tú eres cobarde, sensual y egoísta. Toda tu pretendida grandeza no pasa de la intención; luego, tu mismo te asustas de ella y quieres borrar las palabras que dijiste en tus momentos efusivos, porque tus exaltaciones son semejantes a las borracheras y no tienen la solidez de la bondad tranquila. Llevaste a esa pobre Liza dispuesto a curar con tu ternura todas las llagas de su corazón, y, cuando la tuviste allí, te falto tiempo para echarla, asustado de la responsabilidad contraída. Y la desventurada se fue llorando y sin pedirte nada. ¡Ella si que tenía corazón! Tú no eres más que un ególatra, un vanidoso, un hipócrita. Tu falsa amorosidad es un ansia de que los demás se fijen en ti y te celebren. Eres una contradicción grotesca y dolorosa. Eres un corazón con hemorroides. Por eso estarás siempre solo, como lo estas esta noche, frente a esa mujer en fiebre, que no te ama, y a la que también defraudo tu ternura con su falsa riqueza. (Esposa de un bohemio, mendigo y sablista, que ni siquiera le es fiel, pues ahora viene de ser el amant de coeur de una mujer loca). ¿Qué los demás no valen mas que tu? ¿Qué también llevan dentro su subsuelo? Conforme. Pero ellos, al menos, no alardean de corazón. Te llevan de ventaja el silencio y la economía de sus lágrimas.”

Memorias del subsuelo, de Fiodor Dostoievski, es el libro que pude comprar luego de pasar unas dos horas viendo los desperdicios de la feria del libro. Todo puede ser literatura, pero no todo puede ser buena literatura.