“No; tu no eres grande ni generoso. Tu no estas lleno de ese supuesto amor a las criaturas. Tú eres cobarde, sensual y egoísta. Toda tu pretendida grandeza no pasa de la intención; luego, tu mismo te asustas de ella y quieres borrar las palabras que dijiste en tus momentos efusivos, porque tus exaltaciones son semejantes a las borracheras y no tienen la solidez de la bondad tranquila. Llevaste a esa pobre Liza dispuesto a curar con tu ternura todas las llagas de su corazón, y, cuando la tuviste allí, te falto tiempo para echarla, asustado de la responsabilidad contraída. Y la desventurada se fue llorando y sin pedirte nada. ¡Ella si que tenía corazón! Tú no eres más que un ególatra, un vanidoso, un hipócrita. Tu falsa amorosidad es un ansia de que los demás se fijen en ti y te celebren. Eres una contradicción grotesca y dolorosa. Eres un corazón con hemorroides. Por eso estarás siempre solo, como lo estas esta noche, frente a esa mujer en fiebre, que no te ama, y a la que también defraudo tu ternura con su falsa riqueza. (Esposa de un bohemio, mendigo y sablista, que ni siquiera le es fiel, pues ahora viene de ser el amant de coeur de una mujer loca). ¿Qué los demás no valen mas que tu? ¿Qué también llevan dentro su subsuelo? Conforme. Pero ellos, al menos, no alardean de corazón. Te llevan de ventaja el silencio y la economía de sus lágrimas.”
Memorias del subsuelo, de Fiodor Dostoievski, es el libro que pude comprar luego de pasar unas dos horas viendo los desperdicios de la feria del libro. Todo puede ser literatura, pero no todo puede ser buena literatura.
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